domingo, 4 de marzo de 2018

MANOLO RAMOS, ESCULTOR CANARIO DE LA CIUDAD DE ARUCAS EN LA OROTAVA



Fotografías: Primera izquierda con su mujer Haessig (de origen suizo) y su querida nieta Manón Sáenz Ramos. La del centro su obra que embellece en bronce la antigua Carretera “El Piche “de La Orotava “Capricho” y la de la derecha su gran obra maestra “El Cristo de Aruca”.

Manuel Esteban de los Reyes Ramos González nace en Arucas Las Palmas de Gran Canarias el 26 de diciembre de 1898.
Era Arucas entonces, una población pequeña, agrícola, ­con un núcleo urbano más denso, y sus barrios desparramados como si al voleo se hubiesen ido sembrando casitas blancas, escapadas de puñados repartidos armoniosamente. Pertenecía a una familia de ocho hijos, de los cuales ­ocupó el cuarto lugar, y cuyo padre que se había hecho a sí mismo, había logrado una posición económica desahogada. Era una familia burguesa acomodada, en cuyo seno y como si hubiese sido marcado por unos genes diferentes, había nacido un ­artista, un bohemio, distinto al resto de su familia y al entorno donde vio la luz.
El padre Juan Ramos, hombre emprendedor y comerciante, era amigo de lecturas y abierto a las nuevas corrientes educativas, que en la capital, habían puesto de moda, los ingleses que Allí vivían.
Manolo estudia en el colegio de los hermanos deLa Salle   - los baberos, como se les conocían popularmente-, orden francesa, cuyos métodos pedagógicos se encuentran más al día que el de otros colegios. Tiene diez años, y aunque en su casa no existen antecedentes artísticos  - con excepción de las aficiones de su padre -,  ha pasado ho­ras y horas en la carpintería de maestro Juan Pérez, que es­tá enfrente de su casa, y donde pacientemente, amorosamente ha visto trabajar la madera. Y solo, sin saberse porque, Manolo empieza a dibujar todo lo que le rodea y a tallar en la madera con una rudimentaria cuchilla. Va a ser en el Colegio, donde su vocación encontrará decisivo apoyo en los Hermanos Víctor y Francisco, que facilitan su tarea, y allí obtiene tiza, lápices, pinceles y navajas con los que va creando su obra primera. Balbuceos que denotan ya su obstinado empeño de dedicar toda su vida al arte. Pero su padre se resiste a que ese sea el modo de "ga­narse la vida", y entonces lo coloca en la sombrería de un amigo y aunque el salario lo pago el propio padre, sin que ­lo sepa el hijo, Manolo continua dibujando y soñando, y tal vez fue para él un espectáculo, ver los sombreros de diferentes formas y colores como manchas y volúmenes de una extraña composici6n. Su reacción imprevista, fue regalar los sombreros de la tienda a sus amigos los obreros de la cante­ra y nunca sabremos si este gesto fue de venganza hacia su ­padre, o de bondad hacia sus amigos que tanto sabían del manejo de la piedra.
Enferma de un proceso reumático y ya, irresistible, su ­vocación desata. Sin poder moverse, guardando cama o andando solo por la casa, se dedica a crear. Dibuja todo el mundo que le rodea, familia, animales, objetos. Furiosa, angustiosa. Ante esto, el padre cede, se rinde y deja que su hijo comience a tallar con navaja, palpe amorosamente el ­barro, acaricie, golpee la piedra. De esta época se conservan yesos y tallas en la vieja casa familiar, donde hoy vive su ­hermana. Corre sin embargo el peligro, que esta obra de su naciente mocedad se malogre y esterilice en los estrechos límites de un pueblo alejado, sin maestros, ambiente ni apoyos. Casualmente Victoriano Macho viene a Canarias a inaugurar el mausoleo de Tomás Morales en el cementerio de Las Palmas. Y ­un amigo de la familia -Gabriel Mejías- lo lleva a Arucas pa­ra que examine la labor de Manolo. Le enseñan unos relieves ­"El bautismo de Jesús" y "Violines con cerdos" y el gran escultor palentino aconseja, ante las condiciones del muchacho, que vaya a estudiar a Madrid. Se empecina en su negativa el ­padre, se obstina el hijo, intervienen los amigos de la fami­lia, y por fin el padre se aviene, y el hijo marcha a Madrid. Un mundo palpitante y desconocido va a plantarse ante sus ojos. Atrás quedan Canarias, Arucas con su conocida “catedral” única en Canarias de estilo gótico  dormida, en la calma silenciosa de la brisa que viene del Atlántico. Atrás queda su ni­ñez, "YA FÁBULA DE FUENTES".
En Madrid y antes de empezar en la Escuela de San Fernando, frecuenta el estudio de Victoria Macho de día y de no­che la Escuela de Artes y Oficios. Trabajando en ella con los maestros Capuz, Jacinto Alcantara y Vicent. Ingresa en 1921 en la Escuela de San Fernando donde realiza durante cuatro años sus estudios. Fueron sus compañeros de curso entre otros Ferrant, Cruz Collado, Crespi, Cristina Mallo y Pellicer. Entre sus Profesores podíamos citar a Moreno Carbonero, Marina, Sorolla, Domenech, Trillo, Plá, y sobre todos al Director Miguel Blay.  Durante su periodo de estudios solamente regresa a su isla por dos veces y en una de ellas realiza un boceto a la geta del Plus Ultra. Trabaja en el estudio de Miguel Blay, su maestro, por el que sintió un cariño especial toda su vida.
Viaja a Paris, vive en Monparnase, comparte entre otros artistas el estudio, con el hijo de Luigi Pirandello y Tozi Komori (Baila­rín Japonés). Eran unos estudios que fueron antiguas cuadras y el dueño aprovecho para hacer cuarenta atelier, que alquilaba a este mundo bohemio. Ventas en la calle, dibujos por un plato ­de comida; de este tiempo es "El Apache"  pero qué feliz se es con 26 años, cuando se piensa que vendrá el manager americano que te descubra. Vive entonces en la Rue Bardinet, Nº 16, participa en todas las exposiciones que puede. En ese momento exhibe en la Exposición del Arte Colonial; es el gran momento de la africanidad: Josefina Baker, con la danza y la música de Jazz. Nacido en unas islas que coquetean con el continente africano por medio de un mar común tuvo que tener una gran influencia en él,  había algo de sol de su tierra que él tuvo que captar. De esa época tenemos su obra "Ébano" desnudo femenino ­ en madera de Ébano, mujer estilizada, pero al mismo tiempo algo palpita en ella, de carnal; quizás siempre fue ­fiel a este modelo. Podrá decirse todo de su obra; pero nun­ca que fue fría, sino terriblemente cálida invitando casi a tocarla. La venta de algunas de sus obras le permitieron viajar a Londres, donde dejó algunos bustos que hizo, dos de ellos están en la colección de Lord Carlaysle.
En París a través de un canario de la embajada de España, que frecuentaba como bohemio en busca de ayuda, conoce a la que iba hacer compañera en su vida Sra.  Haessig de origen y nacionalidad suiza.
De regreso a Las Palmas, coincidiendo  con la Guerra Civil de 1936, vienen momento malos incluso una breve pérdida de la libertad que soporta con dignidad y resignaci6n. La verdadera causa fue la campaña incondicional que las federaciones obreras y sus órganos de prensa desarrollaron en su favor con motivo de sus clases. Él, que había sido libre de elegir su vida, que fuera de su taller solo había su huerta de árboles, con sus múltiples colores, plantas, semillas, sus animales, etc... Palomas, cabras, pájaros eran el único descanso ­en un mundo loco y atormentado. Pobre corazón de niño tímido siempre, como tendrá que sufrir. Desde aquel momento murió algo en él, siempre conservó aquel miedo al ser humano. Solo se sentía a gusto en la ­soledad del estudio, horas y horas. Venida la paz, realiza varios bustos de personalidades militares, entre ellos el del General García Escámez, hombre que le ayudó con su amistad y afecto con el fin de ­que volviese a la Península.
De nuevo en Madrid en el año 1944, se organiza una exposición de artistas Canarios de la Provincia de Las Palmas, en el Museo de Arte Moderno de Madrid. La crítica es buena, vuelve la confianza en él, respira de nuevo aire de su juventud pasada. El Museo le compra una obra, "La Mendiga". Obra de la que se refleja toda la humillación de un ser que se avergüenza de la necesidad de vivir, arropada completamente, irreconocible, ­sólo sus manos dan signo de vida. La suerte de aquel momento le es favorable, un canario es Ministro, BIas Pérez González, su padrino y protector Pedro del Castillo es influyente, Jacinto Mejías, Director del Instituto Llorente, se personaron amistades, se siente protegido. Con ellos empieza a tener encargos, conoce al Dr. Palanca, Director General de Sanidad, su mejor mecenas, pues no solamente le proporciona trabajo, sino que le brinda su amistad. Pedro Muguruza, Arquitecto influyente, el Alcalde de Ma­drid, Conde de Mayalde, en la colección esta familia, exis­ten muchas obras entre ellas los bustos de la Duquesa de Pas­trana y del Conde de Romanones. Entonces decide quedarse en Madrid, fue su época más desahogada económicamente, que le permitió hacer su casa y su estudio en medio de un jardín, como buen canario, en Chamartín de la Rosa.
No vuelve a exponer, no puede olvidar sentir ese miedo y desconfianza hacía todo. El Trabajo es para él la protección de su familia, pero un día la familia se rompe, su hija Manón contrae matrimonio y vuelve a las Islas Canarias, concretamente a la Villa de La Orotava. Se entristeció hasta tal punto que se sintió cansado para continuar; en ese periodo realiza “FIDELIUS” para el Lazareto de Mahón, y uno de sus último encargos el Monumento de Enésimo Redondo en Valladolid.
Tiene un periodo de depresión y destruye parte de su obra. En 1964 se siente enfermo y es aconsejado por el médico, que debe vivir en clima cálido para su corazón. Regresa a las islas Canarias, pero esta vez a la Villa de la Orotava, donde vive su hija Manón. Vuelve a sentir deseos de crear; ya no son encargos, ni presiones. Es trabajar libremente como en su juventud. Se lamenta no ver donde están sus obras, vendidas unas y perdidas otras. Liberado de la técnica de todo lo que entretiene, de todo lo que es superficial, pues hay prisa, la vida se le escapa. Hay poco tiempo y como el canto del cisne trabaja casi sin ver, medio ciego, palpando con sus hermosas manos la materia que adivina con el tacto, hasta que herido de muerte cae un viernes de dolores del año 1971, tenía 73 años, en el populoso e histórico barrio de San Miguel, el mismo día que en su ciudad natal Arucas de Las Palmas de Gran canarias, salía en procesión su Cristo de la Buena Muerte acompañándolo eternamente en su largo camino de la soledad. En la actualidad sus restos descansan en el panteón – capilla familiar de su ciudad natal Arucas.
En la Orotava años después de su muerte, concretamente dentro del ya clausurado Lustro Fundacional, que se celebró desde el año 2002 al 2006,  celebra una importantísima exposición de pintores y escultores foráneos, cuyo trabajos se encuentran en domicilios particulares de la villa, en el ex convento dominico de San Benito, actual museo iberoamericano por motivo del Lustro Fundacional, organizado por el profesor de historia de arte del instituto de la Orotava Villalba Hervás don Sebastián Estévez y el investigador orotavense don Antonio Luque Hernández. En la cual a titulo de préstamo de su familia, se expone una de su obra cumbre “Capricho” tallada en madera.
El Ayuntamiento de la Orotava a través de una carta de su Alcalde, en vista de aumentar el patrimonio cultural de la villa, le pide a su familia, si se le concede en donación la citada obra para reproducirla en Bronce. La familia cede dicha reproducción en Bronce, por lo que la obra CAPRICHO en la actualidad está expuesto en la antigua e histórica calle El Piche, que en la actualidad enlaza la casa consistorial con la Hijuela del Jardín Botánico.
En la iconografía de Manolo Ramos destaca: Cabeza de Africana, Torso, Mujer Nigeriana, Mendiga, Niño del Pato, Salomé, Pensamiento, Moro, Mujer Canaria, San Sebastián, Piedad, Cristo Yacente, Capricho, Desnudo, Danza, Duquesa de Pastrana, Guayarmina, Maternidad, Amanecer, Meditación, El Viento,  y  Desesperación.
He colocado en esta página de ilustres orotavenses a este gran escultor de Arucas de Gran Canarias Manolo Ramos, por mis relaciones cordiales de amistad con su descendientes en la villa señores Sáenz y Ramos, aunque a Manolo le desconocía como persona y como artista, vivió sus últimos años de su vida en La Orotava, concretamente en el populoso barrio de San Miguel. Pienso que a pesar que su familia han tenido el honor de donarle al pueblo de La Orotava una reproducción en bronce de una de su impresionante  obra Capricho, de momento la Villa, mi Villa no ha sido capaz aun de realizarle un gran homenaje a este ilustre escultor canario, al menos una satisfacción y un sincero agradecimiento sobre todo a su familiares descendientes que a título póstumo este notable escultor grancanario esté presente entre todos los villeros, enriqueciendo mucho más el patrimonio cultural de La Orotava.
La verdad que la casa de la calle Verde de ese ejemplar matrimonio Sáenz – Ramos, es un autentico mueso de obras de Manolo Ramos y de su hija Manón. Otro amigo de la Orotava, oriundo de Cataluña ex sastre de profesión don Antonio Catalá, me sorprende en una reunión en las calles de la villa, presenciando la exposición de coches antiguos, que cuando toca con las manos las obras de Manolo Ramos, parecen realidades humanas, naturales. Efectivamente es cierta pues mi presencia cerca de ellas con la ayuda de su hija Manón, se demuestra una naturalidad totalmente sublime.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

1 comentario:

  1. Me facilitaron su contacto a través del Archivo Municipal de la Orotava. Quería consultarle unas referencias sobre Manolo Ramos y de su familia pero no consigo su correo electrónico. Manuel J. Sancho, y mi correo: susosancho@gmail.com Muchas Gracias por su atención.

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