Glorias de las letras portuenses, gracia a él conocemos la biografía del
escultor orotavense Fernando Estévez del sacramento, según nos indica don Jesús
Hernández Perera. Nace en el Puerto de la Cruz en el popular barrio
de Las Cabezas, en la casa número 36, el día 31 de julio de 1900. Fueron sus
padres Luís Padrón Hernández y Victoria Acosta Álvarez.
En el año 1908 ya vivía en la casa de la calle Esquivel que fuera de su
abuelo Sebastián Padrón Fernández. Posteriormente pasa a vivir a Santa Úrsula,
por traslado de su padre a trabajar de secretario del ayuntamiento. Allí pasa
la mayor parte de su adolescencia y se enamora de una bella muchacha que da
origen al amor y al desamor, lo que le ocasiona escribir una novela “la moza de
Chimaque” 1947.
En 1913 ingresó en el Seminario de La Laguna. Se ordenó sacerdote en
1926 y recibió el presbiterado en 1928. Estudió derecho en la
Universidad de La Laguna.
Como historiador de la literatura canaria se le deben los importantes
estudios Poetas canarios de los siglos XIX y XX, Retablo canario del siglo XIX,
La descendencia lírica de Espronceda en Tenerife, Cien sonetos de autores
canarios y El teatro en Canarias.
También vive en la Esperanza, Fuerteventura y la Gomera. En el año 1914 en
el seminario de Tenerife, permaneciendo 12 años y estudiando la carrera
eclesiástica. Estudia bachiller en el instituto de la Laguna obteniendo el
titulo en el año 1932. En ese año se matricula en la universidad de la laguna,
en derecho. En el año 1927 a pesar de su evidente falta de vocación
sacerdotal según Sebastián de la Nuez, fue ordenado sub. Diacono en la
iglesia Matriz de su pueblo natal.
Sebastián Padrón Acosta es autor de una extensa obra, en su mayoría
desperdigada aun por periódicos y revistas isleñas de su época, que significan
un verdadero testimonio de amor y dedicación a la investigación sobre la
cultura literaria isleña.
Sacerdote y colaborador habitual en rotativos como La
Prensa y La Tarde, entre las obras de Padrón Acosta figuran Poetas
canarios de los siglos XIX y XX, Retablo canario del siglo XIX, La descendencia
lírica de Espronceda en Tenerife, Cien sonetos de autores canarios y El teatro
en Canarias.
El escritor y crítico literario Padrón Acosta reúne 35 breves biografías de
escritores, artistas, científicos y periodistas isleños que contribuyen a un
interesante retrato de la sociedad canaria decimonónica. En los años 50
a 70 del pasado siglo XX, el Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife
desarrolló una intensa labor editorial, con la colaboración directa de relevantes
figuras de la cultura y de la Universidad.
La mayoría de los títulos publicados entonces, que incluyeron ensayo,
poesía, historiografía, crítica literaria y traducciones, se encuentran hoy
agotados. La colección Rescate pone de nuevo en circulación un
conjunto de obras indispensables para recuperar autores injustamente olvidados.
El ensayista y crítico literario Padrón Acosta analiza el teatro sacro y
profano cultivado en las Islas hasta principios del siglo XX. Durante siglos la
vida económica y política de Tenerife giró alrededor del norte de la isla que
vivió una intensa actividad cultural. El norte tinerfeño, y en particular el
Puerto de la Cruz, fue puerta de entrada marítima de movimientos
culturales que, como la Ilustración, supusieron un fecundo impacto en la
isla y en el resto del Archipiélago.
La colección Voces del Valle rescata las obras de narradores,
poetas y ensayistas del norte isleño que, a lo largo de la historia, han
contribuido relevantemente a modelar la sensibilidad cultural de las islas y a
conectarla con la dinámica de la creación literaria de Europa y América.
Las principales obras de Sebastián Padrón Acosta esta recopiladas en
artículos de revistas; El romanticismo de Lentini, El Ingeniero Canario Don
Agustín de Betancourt Molina (1758-1824), La Poesía de Don José Tabares
Bartlett, El deán Don Jerónimo de Róo, La vida del pintor Valentín Sanz, a
través de sus carta (1849-1898), El Pintor José Rodríguez de la Oliva
(1695-1777), El Pintor Juan de Miranda (1723-1805), Los héroes de la derrota de
Nelson, La Cruz de Piedra, El niño poeta Heráclito Tabares (1849-1865), El
primer Centenario de Ángel Guimerá, En torno a la vida a la vida de Rafael
Arocha Guillama, La personalidad artística de Don José Rodríguez de la Oliva
(1695-1777).
Destacan cien sonetos de autores canarios: Escafandra irreal de mi sentido.
De extinta luz aciaga, tu pareja / De la formas la pauta he concebido / Tras el
sutil misterio de tu reja. En la noche sin rumbos, tu prendido. Torero del
naufragio de mi queja. Diminuto cristal estremecido / Bajo el pórtico negro de
mi ceja / Trompo de luz, que con órbita breve / Y sin ser astro, con el sol se
atreve / Cauce maravilloso del dolor / Estrella baja, más, para mi altura.
Ventana al infinito: partitura De la polifonía del color. En 1922,
comienza sus primeras publicaciones colaborando para las hojas dominicales de
las parroquias pueblerinas. Artículos literarios en el Heraldo Orotava.
Revista historia museo canario de las palmas y en todas las publicaciones de la
isla. En 1940 y 1941, se instala con su hermana Pilar en Santa Cruz de
Tenerife. En 1943 es elegido miembro del instituto de estudios canarios.
Son excelentes sus trabajos monográficos sobre pintores y escultores
canarios. .- Rodríguez de la Oliva.- 1943. .- Fernando Estévez.
1943...- el pintor Juan de Miranda, 1948. .- la vida del pintor Valentín Sanz a
través de sus cartas. 1949...- don Luís de la Cruz pintor de cámara
de Fernando VII. 1952...- apuntes históricos sobre la parroquia Matriz 1943
1945. .- los Herodes de la derrota de Nelson. 1948...- El deán don Jerónimo de
Roo 1950. .- El ingeniero don Agustín de Betancourt y Molinas. 1951...- 4
trabajos sobre Anchieta. 1940...- los poetas románticos. 1940...- Las poetisas
y el almendro de Patricio Estévanez. .- El niño poeta Heráclito Tabares 1947.
.- La poesía de don José Tabares Bartlet. .- El romanticismo de Lentini. El
doncel de Mondragón 1952. .- Antologías de la Laguna y su Santísimo
Cristo 1943. .- Antología del Drago. 1946...- Cien sonetos autores canarios 1950.
.- el Teide y surco de estrellas 1950. Trabajos inéditos después de su muerte.
.- Teatro: las fiestas de corpus 1954. .- Poetas canarios de los siglos XIX
y XX. .- Retablo canario del siglo XX. 1966...- El rayo que no cesa en la voz
de su amigo Manuel Castañeda.
Sus restos descansan en el cementerio portuense, en un nicho donado por el
ayuntamiento que presidiera su amigo don Isidoro Luz Carpenter. El amigo
portuense hasta la médula, Melecio Hernández, recuerda, aunque muy vagamente,
la llegada del féretro al Puerto de la Cruz desde Santa Cruz para su
enterramiento en el cementerio de la ciudad natal junto al mar y al Castillo
san Felipe. Entonces entre los jóvenes de su generación, no se estimó el
trascendental y valioso legado erudito de inspirada prosa y poesía con que dio
vida a biografías de poetas, poetas, escritores y pintores, importantes ensayos
monográficos: amplia, honesta y fecunda investigación histórica. Crítica y
literaria, siempre sobre asuntos canarios. Para los de su edad solo había
muerto un cura con fama de vida desordenada o más entendible en el comentario
de Sebastián de la Nuez: Desgraciadamente el joven sacerdote se dejó
arrastrar, en los primeros años de su estancia en la capital a una vida bohemia
incompatible con sus hábitos.
El 18 de octubre del año 2003, en el salón de plenos del Ayuntamiento de la
capital tinerfeña, se presentaba la vida y la obra de Sebastián Padrón Acosta,
recogió con cariño y minucioso orden por su fiel amigo Miguel Melián García, e
introducido por el escritor Carlos Pinto Grote. El libro consta de 139 páginas,
en la portada luce el retrato del extinto poeta dibujado a plumilla por el
autor del mismo: Miguel García, y es a partir de página sesenta y siete cuando
cae sobre el lector – como una lluvia de estrellas – la poesía profunda,
abarrotada de lirismo, de Padrón Acosta: A la Virgen de Candelaria,
Cristo de la Laguna, al Teíde, su poesía va desgranándose con bellas
imágenes profundo sentimiento.
El año 1921 Sebastián Padrón Acosta, escribió en la Gaceta de
Tenerife, y bajo el genérico título de Páginas selectas. Ese año coincidió con
la muerte de Tomás Morales, el poeta que mejor ha pintado en verso la mar, y
del que dijo Sebastián Padrón Acosta que es de los más excelsos vates
españoles y el más grande poeta que ha nacido en las Afortunadas.
El amigo del Puerto de la Cruz; AGUSTÍN ARMAS HERNÁNDEZ, remitió entonces
estas notas: “…En el libro de Don Miguel Molían García, dedicado a su amigo Sebastián
Padrón Acosta, sacerdote, poeta e historiador de temas isleños, en du apartado
“Coplas” dice lo siguiente:
“Padrón Acosta no solo recopiló y estudió las coplas
canarias, sino que el mismo escribió logradas coplas.
En el año 1952, la Comisión de las Fiestas y Romería
de San Benito Abad, de La Laguna, convocó un concurso de Coplas y estribillos,
creando como premio la “Espiga de Oro” para galardonar la mejor copla.
El Jurado – formado por el escritor Domingo Cabrera
Cruz como Presidente, y el poeta Emeterio Gutiérrez Albelo y el músico y
también escritor Rafael Hardisson Pizarroso como Vocales-, acordó lo siguiente,
según consta en el acta: “El Galardón titulado Espiga de Oro, entendemos debe
adjudicarse a una de las coplas amparadas bajo el lema << Nací en un
arrecife>>, [Sebastián Padrón Acosta], por el emocionado lirismo de la
idea que encierra; por la afortunada fusión que en ella hallamos, del ambiente
distintivo de la clásica copla hispánica con un tema o matiz netamente
tinerfeño; por la sencilla fluidez y suave musicalidad de sus versos,
consideramos justificada la atribución de dicha alta recompensa a la aludida
copla, antes que a cualquiera otra de las demás que se han presentado con
opción a premio. Dice así la copla a que nos queremos referir: El periodista y
escritor lagunero Eliseo Izquierdo, haciendo historia en 1998 de los “cincuenta
años de una Romería varias veces centenaria”, nos dice que por los
organizadores del certamen “al orfebre lagunero Rafael Trujillo, quien realizó
un trabajo esplendido, delicado, como de filigrana, bellísimo de factura, pero…
que no tenía terminado en la fecha prevista para su entrega al ganador del
certamen, el escritor y sacerdote tinerfeño Sebastián Padrón Acosta. En el
estuche que recogió el clérigo que representaba al autor galardonado (que se
hallaba gravemente enfermo) lo que había era…una espiga natural. El orífice
remató en pocos días la obra, que repetiría para convocatorias posteriores. La
primera “Espiga de Oro” llegó a manos del poeta galardonado, ya en las
antesalas de la muerte, quien la ofreció a la Virgen de Candelaria para que se
la prendieran en su manto”.
Incluimos treinta coplas de nuestro autor, agrupadas
en cuatro apartados. En el primero van las presentadas al indicado Concurso de
coplas y estribillos. La primera es la que obtuvo la “Espiga de Oro” y la segunda
era acreedora, según el Jurado, a un segundo premio, junto con otros autores.
En los tres apartados siguientes se incluyen coplas
que publicó con posteridad en el diario La Tarde los días 6, 21 y 27 de junio
de 1952”…”
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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