Fotografía de comienzos de la década de
1950, gentilmente cedida por la apreciada vecina de La Orotava Montse Quintero,
que inmortaliza los primeros pasos de la apertura de la antigua avenida de José
Antonio (actual avenida de Canarias). La toma captura la metamorfosis del
histórico callejón que articulaba el tránsito entre la calle El Calvario, el
paraje de La Sidrona y el posterior barrio de Los Cuartos.
La
estampa resulta reveladora por su ambientación: un crudo invierno orotavense de
los de antes, reflejado en el piso embarrado y en la elegancia cotidiana de los
transeúntes, pertrechados con gabardinas y sombreros de época.
En
el ángulo izquierdo de la imagen destaca la primitiva churrería de Amaro «el Cojo» —resguardada bajo un
improvisado toldo de sábana blanca—, erigida junto al último de los falsos
plátanos (Platanus × hispanica)
que perimetraban la trasera del templo de San Agustín, perteneciente al antiguo
convento agustino de Nuestra Señora de Gracia.
Al
fondo de la escena se erigen tres sobrios inmuebles de filiación neoclásica,
proyectados por el eminente arquitecto Mariano Estanga y Morales. Este conjunto
albergó el Instituto Nacional de Previsión, la residencia de la familia
Méndez-Jiménez González, el Bar Almeida y el establecimiento comercial de don
José Álvarez, en cuyo interior prestaba servicio su recordada barbería.
A la izquierda se atisba el primer edificio
levantado tras la ampliación de la vía —inmueble que aún perdura en el
callejero—, cuya planta baja acogió el Bar Tapia de don Eduardo Hernández y,
contiguo a este, el primer merendero que más tarde daría cobijo a la célebre
Academia de la familia Quintero-Santos.
A
la derecha completa la perspectiva otra notable edificación señorial de traza
neoclásica, firmada asimismo por Estanga para la familia Martín-Travieso. En su
fachada se distingue el rótulo exterior de la primitiva imprenta de don Vicente
Martín Travieso, así como el portón rampante de acceso al patio interior,
enclave donde funcionó el popular merendero familiar. Una valiosa obra de arte
visual para la memoria e historia urbana de la Villa de La Orotava.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL


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