LA MÚSICA QUE CRUZÓ EL MAR: CRÓNICA DE LA FUNDACIÓN DE
LA BANDA DE SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA
El
30 de diciembre de 2013, la
memoria histórica de la isla colombina recuperó uno de sus capítulos más
entrañables. A través de un valioso legado de datos y fotografías custodiado
por Manuel León Fragoso, se
desveló la intrahistoria de la Banda de
Música de San Sebastián de La Gomera, una institución cuyo nacimiento
entrelaza de forma indestructible los paisajes de la isla con el norte de
Tenerife.
UNA ESTAMPA DE LOS AÑOS CINCUENTA
El
testimonio visual que desencadena esta crónica nos traslada a la década de los años cincuenta del siglo XX.
En una fotografía que rezuma el ambiente de la posguerra y la solemnidad de la
época, aparecen sentados tres hombres que encarnaban el armazón político y
cultural del municipio: el entonces alcalde de la capital gomera, don Manuel Galván; el maestro y
director don Jesús Illada Quintero;
y el gran impulsor de la iniciativa, el orotavense don Aniceto León Expósito.
Aquella
imagen no era una simple pose institucional; era el reflejo de un logro
comunitario que había transformado la vida social de San Sebastián.
EL DESVELO DE UN MILITAR OROTAVENSE
Para
hallar la verdadera semilla de la banda musical es necesario retroceder en el
tiempo y seguir los pasos de don
Aniceto León Expósito. Natural de La Villa de La Orotava, don Aniceto se había establecido en La
Gomera para cumplir con sus obligaciones dentro del estamento militar. Sin
embargo, más allá de su uniforme, el tinerfeño llevaba consigo un bagaje
cultural inestimable: en su juventud, había sido clarinetista en la prestigiosa
Banda de Música Municipal de La Villa
de La Orotava.
Afectado
por la ausencia de una tradición musical en su nuevo destino, y convencido del
poder transformador del arte, don Aniceto decidió actuar. Aprovechando los
estrechos lazos de amistad que lo unían al alcalde, don Manuel Galván, le
planteó un pacto pionero: si las arcas municipales asumían el coste y el
esfuerzo logístico de adquirir los instrumentos musicales, él se comprometería,
de manera completamente altruista, a alfabetizar musicalmente a los
parroquianos.
DE LA TEORÍA A LOS INSTRUMENTOS
La
propuesta fue aceptada por la alcaldía y los instrumentos finalmente arribaron
a la isla. Don Aniceto asumió de inmediato su papel de maestro. Reunió a los
jóvenes de San Sebastián y, con paciencia castrense pero sensibilidad
artística, comenzó a impartirles las complejas lecciones de solfeo.
Bajo
su tutela, aquellos muchachos que nunca habían tenido contacto con el lenguaje
de las partituras aprendieron a leer el pentagrama y a embocar las primeras
notas en los instrumentos de viento y percusión, sentando las bases de una
auténtica escuela comunitaria.
LA BATUTA DE DON JESÚS ILLADA QUINTERO
Una
vez que la cantera local estuvo debidamente iniciada y los jóvenes adquirieron
la destreza necesaria para formar un conjunto armónico, don Aniceto comprendió
que el proyecto requería una dirección técnica estable a largo plazo. Sabía que
su labor inicial de instrucción civil y militar debía dar paso a una batuta
profesional.
Para
consolidar la obra, recurrió a la complicidad de un paisano norteño, amigo de
su entera confianza: don Jesús Illada
Quintero. El maestro Illada aceptó el desafío de trasladarse a la isla
colombina para tomar las riendas de aquella naciente agrupación. Lo que comenzó
como un relevo se convirtió en el proyecto de una vida: don Jesús ejerció la
dirección de la Banda de Música de San Sebastián de La Gomera de forma
ininterrumpida hasta el mismo día de su jubilación.
Esta
crónica no solo rinde homenaje a los hombres que aparecen en aquella vieja
fotografía de los años cincuenta, sino que rescata el espíritu de una época
donde la voluntad individual, la amistad y el amor por la cultura fueron
capaces de levantar, nota a nota, el patrimonio musical de todo un pueblo.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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