martes, 17 de octubre de 2017

BANDA DE MÚSICA DE SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA


LA MÚSICA QUE CRUZÓ EL MAR: CRÓNICA DE LA FUNDACIÓN DE LA BANDA DE SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA

El 30 de diciembre de 2013, la memoria histórica de la isla colombina recuperó uno de sus capítulos más entrañables. A través de un valioso legado de datos y fotografías custodiado por Manuel León Fragoso, se desveló la intrahistoria de la Banda de Música de San Sebastián de La Gomera, una institución cuyo nacimiento entrelaza de forma indestructible los paisajes de la isla con el norte de Tenerife.

UNA ESTAMPA DE LOS AÑOS CINCUENTA

El testimonio visual que desencadena esta crónica nos traslada a la década de los años cincuenta del siglo XX. En una fotografía que rezuma el ambiente de la posguerra y la solemnidad de la época, aparecen sentados tres hombres que encarnaban el armazón político y cultural del municipio: el entonces alcalde de la capital gomera, don Manuel Galván; el maestro y director don Jesús Illada Quintero; y el gran impulsor de la iniciativa, el orotavense don Aniceto León Expósito.

Aquella imagen no era una simple pose institucional; era el reflejo de un logro comunitario que había transformado la vida social de San Sebastián.

EL DESVELO DE UN MILITAR OROTAVENSE

Para hallar la verdadera semilla de la banda musical es necesario retroceder en el tiempo y seguir los pasos de don Aniceto León Expósito. Natural de La Villa de La Orotava, don Aniceto se había establecido en La Gomera para cumplir con sus obligaciones dentro del estamento militar. Sin embargo, más allá de su uniforme, el tinerfeño llevaba consigo un bagaje cultural inestimable: en su juventud, había sido clarinetista en la prestigiosa Banda de Música Municipal de La Villa de La Orotava.

Afectado por la ausencia de una tradición musical en su nuevo destino, y convencido del poder transformador del arte, don Aniceto decidió actuar. Aprovechando los estrechos lazos de amistad que lo unían al alcalde, don Manuel Galván, le planteó un pacto pionero: si las arcas municipales asumían el coste y el esfuerzo logístico de adquirir los instrumentos musicales, él se comprometería, de manera completamente altruista, a alfabetizar musicalmente a los parroquianos.

DE LA TEORÍA A LOS INSTRUMENTOS

La propuesta fue aceptada por la alcaldía y los instrumentos finalmente arribaron a la isla. Don Aniceto asumió de inmediato su papel de maestro. Reunió a los jóvenes de San Sebastián y, con paciencia castrense pero sensibilidad artística, comenzó a impartirles las complejas lecciones de solfeo.

Bajo su tutela, aquellos muchachos que nunca habían tenido contacto con el lenguaje de las partituras aprendieron a leer el pentagrama y a embocar las primeras notas en los instrumentos de viento y percusión, sentando las bases de una auténtica escuela comunitaria.

LA BATUTA DE DON JESÚS ILLADA QUINTERO

Una vez que la cantera local estuvo debidamente iniciada y los jóvenes adquirieron la destreza necesaria para formar un conjunto armónico, don Aniceto comprendió que el proyecto requería una dirección técnica estable a largo plazo. Sabía que su labor inicial de instrucción civil y militar debía dar paso a una batuta profesional.

Para consolidar la obra, recurrió a la complicidad de un paisano norteño, amigo de su entera confianza: don Jesús Illada Quintero. El maestro Illada aceptó el desafío de trasladarse a la isla colombina para tomar las riendas de aquella naciente agrupación. Lo que comenzó como un relevo se convirtió en el proyecto de una vida: don Jesús ejerció la dirección de la Banda de Música de San Sebastián de La Gomera de forma ininterrumpida hasta el mismo día de su jubilación.

Esta crónica no solo rinde homenaje a los hombres que aparecen en aquella vieja fotografía de los años cincuenta, sino que rescata el espíritu de una época donde la voluntad individual, la amistad y el amor por la cultura fueron capaces de levantar, nota a nota, el patrimonio musical de todo un pueblo.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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